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TLAZOCAMATI  TONANTZIN

 

GRACIAS MADRE TIERRA

Primera Parte

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Dia de la Tierra
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CENTRO CULTURAL XOCHIPILLI ISSSTE AMECAMECA

ABRIL DE 1993

AGRADECIMIENTO A LA TIERRA

 

Ya recibimos el maíz, el CHALCHIHUATL (el “liquido precioso”, la golondrina, el calor; ya durante un año obtuvimos el “aliento sagrado” (el aire), la mariposa, la flor. ¿No sería justo que hoy que ya se terminó el ciclo de las lluvias, los verdes campos, la vida y el canto del ruiseñor LE AGRADECIÉRAMOS A QUIEN TANTO Y TAN AMOROSAMENTE NOS DIO?

 

Para una mente occidental LA TIERRA no es más que un simple objeto aprovechable (y quizás piense que hasta desechable). Por ello el planteamiento de “agradecerle” todo lo que durante este año nos dio, le resultará no menos que cursi, ridículo e incomprensible.

 

No obstante, AUN LA CULTURA OCCIDENTAL comienza hoy a reconocer que estuvo mucho tiempo equivocada. Que la Tierra no es un mero montón de materia inanimada sino que es un ser vivo (ver las notas periodísticas que reproducimos más adelante), que siente, que reacciona, que tiene ciclos, “pulso” y, lo más sorprendente, que posee un cierto tipo de conciencia, una especie de DARSE CUENTA, no expresable en palabras pero no menos real o existente que el “sentir”, el reaccionar y el percatarse de las situaciones o ambientes afectivos o adversos con el de los animales o incluso como el que se ha comprobado que existe en las plantas.

 

La Tierra es UN SER, UN MARAVILLOSO Y NOBLE SER que nos da la vida, el sustento (en náhuatl se dice TONACACIHUATL), la protección, todo lo cual desde la óptica humana es traducible como “amor”, una actitud que cuando es tal, no pide nada a cambio, exactamente como el sentimiento maternal, no en balde la mayoría de las antiguas culturas del planeta coincidieron en llamarle así: “Nuestra Madre la Tierra.

 

En la lengua náhuatl TONANTZIN significa precisamente “Nuestra Venerada Madre, La Tierra”: TO, “nuestro-a”; NANTLI, madre, y TZIN, “venerado-a”, y bajo esta advocación era venerada en el Cerro del Tepeyacac, donde por miopía de los españoles que en todo veían “cultos satánicos”, fue prohibido y sustituido su culto por otro. DEBIENDO PAGAR POR ELLO LAS GRAVES CONSECUENCIAS QUE HOY TODOS SUFRIMOS (por la contaminación del agua, la tierra, el aire, los alimentos, etc.), al ya no continuar concibiéndola como Nuestra Madre y por lo mismo, tratándola ya no con el respeto, amor, cuidado y agradecimiento de antes, sino viéndola a partir de allí como simple objeto “explotable”.

 

Hemos destruido de manera irrecuperable muchas partes de ella (plantas, ríos, animales, lagos, bosques, etc.), la hemos agredido, insultando y profanando. Las consecuencias, antes bien tardaron en presentarse, PERO HOY YA ESTÁN AQUÍ, ya pesan sobre nosotros con toda su violencia y su carga de mortandad.

 

Pensamos por lo mismo que es URGENTE Y CRUCIAL CAMBIAR DE ACTITUD. Para ello es necesario recapacitar en cuanto a ¿qué tipo de pensamientos engendraron esa especie de actitudes agresivas contra la Tierra (y por lo tanto suicidas)?. Pensamos, y esperamos no estar equivocados, que aún es tiempo de evitar la fatalidad, el colapso, la decadencia irreversible, la extinción de la vida y con ella, la desaparición de la especie humana.

 

Ojala los documentos incluidos en el presente folleto ayuden a dicha reflexión y el consecuente CAMBIO DE ACTITUD.

 

Y en cuanto a acciones concretas, este DÍA MUNDIAL DE LA TIERRA, 22 de abril (y no sólo este día, sino todos), los invitamos a que, como otros años, sembremos árboles, limpiemos de basura calles, campos, ríos y montañas, utilicemos nuestro auto lo menos posible, consumamos sólo lo verdaderamente necesario; evitemos al máximo los artículos con “envase desechable” (sobre todo los enlatados), etc. Muchas pequeñas cosas se pueden hacer cada día a favor de la preservación de la Tierra, de la Naturaleza, si reflexionamos un poco sobre qué acciones consumistas y ecocidas SON EVITABLES (aunque cuesten un poco de sacrificio o esfuerzo). Vale la pena.

Armando Blanco Patiño

QUETZALCOATL
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Simbolo de fuerza (no dios) que genera y conserva la vida

La voz de la Tierra

Homero Aridjis     21-V-90

 

La tierra tiene voz, una voz antigua, presente, plural: la voz de su organismo, la voz de sus criaturas. El hombre dotado de lenguaje, en su memoria y su poesía.

 

La Tierra milenaria, millonaria de días, de voces y recuerdos, con sus especies vegetales y animales, es el espacio vital del hombre. Y desde que éste existe, no ha habido momento en que se haya dejado de nombrarla, caminarla y hacerla suya a través de las palabras.

 

Tierra y hombre, Tierra y tiempo, Tierra y voz, las combinaciones parecen infinitas, pero son finitos los recursos de nuestra naturaleza, tan necesitada de derechos.

 

El hombre ha celebrado tanto, de tas diversa manera, durante tantas épocas a la Tierra (la primera de los dioses, como dijo Virgilio, que a veces es preferible callar y ver.

 

Sin embargo, hoy, un día cualquiera (cada día es Día de la Tierra), nos encontramos ante ella, olvidadizos de la literatura del pasado, y decimos nuestra experiencia personal, original.

 

No importa que atrás de nosotros estén los poetas y narradores del Génesis, de los muchos génesis, de los mitos y los ritos, de las epopeyas y los cantos mágicos de los salmos y las parábolas, pues mientras el hombre exista, como afirmó John Kents, la poesía de la tierra nunca estará muerta. Porque el hombre no es más que tierra (Jonh Donne) y al hablar de sí mismo habla de ella al perdurar ella pervive él.

 

Tenía razón el primer Homero, el del Himno a la Tierra, cuando dijo que de entre todas las criaturas que se arrastran, nadan y vuelan sobre la Tierra, no hay ninguna más desdichada que el hombre; pero también hubiera tenido razón si hubiera tenido razón si hubiera dicho, que no hay ninguna más dichosa que el hombre.

 

Hijos crecidos de la Tierra, la Tierra está más que nunca en nuestras manos: Cuidémosla, amémosla, como amaron los primeros hombres a la diosa Madre. Luchemos juntos contra el holocausto biológico que la amenaza, que nos amenaza.

 

Anunciaron ecologistas en rueda de prensa

El 22 de abril inicia el festejo Día de la Tierra y más allá

Ana María González  18 de abril de 1990

 

“Nuestro trabajo es fomentar una cultura de relación más estrecha con la naturaleza e incentivar la conciencia social”, dicen.

 

Hasta 1989 México había perdido más del 95 por ciento de sus selvas húmedas, más de la mitad de sus selvas bajas, más de dos terceras partes de sus bosques mixtos y una significativa proporción de sus humedades. Actualmente, cada año se destruyen entre 500 mil 750 mil hectáreas de esos ecosistemas tropicales, mientras que más de una tercera parte del territorio mexicano es desértico y el resto se está desertificando continuamente.

 

Se podría citar una larga lista de problemas que afectan nuestro medio ambiente, pero ¿qué hacer para resolverlos? A partir de esta pregunta, diversas organizaciones de todo el mundo han organizado lo que, estiman, será la primera actividad de la Década del Medio Ambiente. En México, el programa de actividades comienza el próximo 22 de abril, Día de la Tierra y más allá…

 

“Los ecologistas no pretendemos hacer de cada mexicano un ecologista. Nuestro trabajo es fomentar una cultura de relación más estrecha con la naturaleza e incentivar una conciencia social más responsable, no como acto retórico, sino como conducta de movilización que plantee soluciones propias y factibles para el deterioro ambiental”.

 

Así se expresó el comité promotor en México del Día de la Tierra,  integrado por Luís Miguel Robles Gil, Oscar Moctezuma, Regina Barba, Homero Aridjis y Patricia Romero, en una conferencia de prensa convocada para anunciar las actividades de este “festejo por la tierra”.

 

Los representantes de organizaciones como el Instituto Autónomo de Investigaciones Ecológicas, el Grupo de los Cien, el Club de Ciclismo de Montaña y el Partido Verde, entre otros, estiman que las medidas sólo serán efectivas si existe un trabajo conjunto entre autoridades y sociedad civil. Sus propuestas concretas, a corto plazo, son: hacer una moratoria a la tala de árboles (por cada árbol que se planta se talan 30) y cancelar definitivamente la cuota en la caza de la tortuga marina.

 

¿Qué hacer en el Día de la Tierra? Los ecologistas proponen:

Ø      A los intelectuales: Aprovechar los medios de comunicación para difundir los problemas ambientales que nos afectan y despertar la conciencia ecológica.

Ø      A los artistas y promotores de arte: guiar su inspiración hacia la relación hombre-naturaleza, organizar concursos de carteles, escultura, pintura y dibujo sobre el tema: por medio de la música, teatro, danza, cine, sensibilizar a la gente en torno al problema.

Ø      Al publico en general: organizar conferencias con información y propuestas para valorar lo que estamos perdiendo; fomentar una campaña de separación y aprovechamiento de los desechos, en la casa, el trabajo, la escuela, etcétera; plantar árboles de hoja perenne y cuidar los que existen.

Ø      A los legisladores

·  Legislar sobre la entrada de México al Tratado Internacional sobre Comercio de Especies en Extinción (CITES).

·  Revisar las políticas referentes al uso y comercialización de plaguicidas y otros agroquímicos dañinos.

·  Establecer formalmente un sistema de áreas de protección ecológica, representativas de todos los ecosistemas de México que, al menos, comprendan 15 por ciento del territorio nacional.

·  Establecer una normatividad y ordenamiento sobre el uso del suelo y los recursos naturales.

·  Instrumentar un estudio de materia ecológica en todos los niveles educativos.

·  Prohibir los envases que no sean reusables ni biodegradables.

·  Prohibir el uso de clorofluorocarbonos.

·  Instrumentar en el plano nacional programas efectivos de reciclamiento del agua y la basura.

·  Reglamentar en forma total la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente.

Ø      A los gobernantes:

·  Que dentro de la planeación de sus proyectos, incluyan apartados de la política ambiental y gobernar para solucionar los problemas a corto plazo, con una visión integral y futurista.

 

Nueva Teoría “biológica sobre el planeta”

 

La Tierra, cuerpo viviente que se autorregula:

Científicos

 

La Tierra es considerada hoy por la “nueva biología” como una estructura viviente, un animal cósmico con sus ciclos particulares, su autorregulación y su metabolismo, señalaron científicos en un simposio científico internacional realizado en Roma.

Según la nueva Biología, la vida del planeta se basa sobre todo es sus billones de billones de habitantes unicelulares, tan potentes que la Tierra misma debe adaptarse a sus exigencias, mientras los animales superiores, entre ellos el hombre, resultan extrañas anomalías.

La nueva, teoría, considerada “transgresiva” por los biólogos fieles a la teoría de la evolución de Darwin, ha puesto en discusión principios seculares y paradigmas que hasta hoy eran intocables por parte de la comunidad científica.

En el simposio estuvieron presentes William Irwin Thompson, titular de la Lindisearme Association renueva York, James Lovelock, químico británico autor de la llamada hipótesis de “Gala” de que la Tierra es como un cuerpo viviente que se autorregula. (La Jornada, 23-V-86).

La Tierra: Un Organismo Viviente.

James E. Lovelock

 

Para muchos científicos, la Tierra no es sino una gran esfera de roca, la mayor parte de la cual se encuentra en estado incandescente; para ellos, la idea de que nuestro planeta esté vivo no pasa de ser una metáfora o un simple cuento de hadas. Sin embargo, como ha hecho notar el físico Jerome Rotstein, aceptamos sin reservas el que las sequías gigantes estén vivas a pesar de que el 99 por ciento de la materia que forma estos árboles no es sino madera muerta, cubierta por una delgada capa de tejidos vivos que constituyen el 1 por ciento restante. Para mi, Gaia es un organismo viviente del tamaño del planeta mismo, y al igual que en el caso de las sequosias, la biosfera es un tejido vivo que cubre su superficie.

Según la hipótesis de Gaia, que hemos desarrollado Lynn Margulis y yo, la Tierra es una bella entidad única, completa en si misma. Comparte son los seres vivos la capacidad de homeostasis, que permite mantener por una parte una temperatura baja a pesar de que en una escala geológica el Sol se hace cada vez más caliente, y por otra, el mantener a los océanos y a la atmósfera con características adecuadas para la vida, a pesar de que las leyes de la Química predicen que el planeta deberá ser árido y sin vida, y tan inhóspito como Venus.

La hipótesis de Gaia constituye una ruptura radical con las ideas convencionales que se tienen en torno a nuestro planeta. Sin embargo, esta hipótesis está inserta en una larga tradición científica que se inició en el siglo XVIII cuando James Hutton, el padre de la Geología, imaginó a la tierra como un superorganismo. Esta visión holista se perdió durante la fragmentación del conocimiento científico que ocurrió durante el siglo XIX, aunque, en Rusia, Korolenko y Vernadsky la mantuvieron viva y, de hecho, en los últimos años esta idea parece haber estado presente en la mente de muchos astronautas que desde el espacio han contemplado a la Tierra en todo su esplendor.

 

Gaia es la vida a escala planetaria.

El estudio de la evolución  de las especies biológicas y el de las rocas no tiene por que ser analizada como problema ajeno que se debe estudiar en diferentes edificios de las universidades. Para Gaia estos dos procesos evolutivos están estrechamente asociados, de tal manera que los seres vivos y su medio ambiente formado por las rocas, al océano, y la atmósfera se encuentran unidos formando una entidad única. El reconocimiento de la enorme diversidad de organismos que existen en el planeta viviente no constituye, como podrían pensar algunos humanistas, un acto sentimental de los naturistas: se puede demostrar que la diversidad biológica es una condición para la continuación de la vida a escala planetaria. Así, Gaia es la base para una nueva política ambiental. Los humanos no somos ni los pasajeros del planeta; somos uno más de los componentes de un organismo viviente de carácter democrático.

Lovelock es miembro de la Real Sociedad de la Gran Bretaña.

La jornada, 2-XII-86.

 

 

 

El Espíritu de la Tierra.

Charlene Spretnak.

 

En 1967 Lynn White, un profesor de historia de la UCLA, publicó en Science “La Raíz Histórica de la Crisis Ecológica”, un análisis crítico de las actitudes que la religión occidental ha fomentado una relación con el medio ambiente. Desde entonces, los ecologistas a menudo han señalado que los mandatos del Génesis, en el sentido de que los humanos deberíamos “sojuzgar” a la Tierra y “dominar” a todas las criaturas de la Tierra, han sido muy malos consejos que han acarreado resultados desastrosos. De hecho, Hill Devall, coautor de Ecología Profunda, frente a muchos ciudadanos declaró en agosto de 1984: “A menos que grandes cambios ocurran en las iglesias, los ecologistas y todos los que están participando en movimientos ecológicos se sentirán muy a disgusto sentados en la mayoría de las iglesias estadounidenses”.

Las diferencias entre la religión judeo-cristiana y la sabiduría ecológica se pueden ilustrar con la experiencia de un amigo mío que alguna vez vivió en un seminario que tenía como paisaje el lago Erie, y en el cual pasó dos años contemplando los sufrimientos de Cristo sin haber notado nunca que el lago Erie se estaba muriendo. Aun cuando el clero católico habla hoy de San Francisco de Asís, que Lynn White lo nombró el patrón de los ecologistas, se preocupan mucho de negar que tengan vínculos con “la mística naturaleza” la cual, por supuesto, los mancharía con “paganismo”.

Aquella religión que se ubica en oposición a la naturaleza y resiste vehemente la desacralización del mundo natural en el entendido de que eso sería “pagano” es algo que no se puede sustentar por más tiempo.

El historiador de las culturas Thomas Berry ha declarado que estamos entrando a una nueva era de la historia humana, la era ecológica. ¿Cómo podría nuestra religión proyectar la sabiduría ecológica y ayudar a la necesidad apremiante de la transformación de la cultura?

Primero, sugiero que el judaísmo y el cristianismo dejen de avergonzarse de su herencia “pagana”, la cual es sustancial y que proclaman sus múltiples lazos inherentes que tiene con la naturaleza.

¿Cuántos de nosotros no sabemos que la Iglesia fija la fiesta de Pascua el primer domingo después de la primera luna llena y después del equinoccio de verano y que la mayoría de las fiestas sagradas judías están determinadas por el calendario lunar? Deliciosamente “paganas”, y hay mucho más. Múltiples símbolos, rituales y nombres con los días sagrados judíos y cristianos. Estos están directamente enraizados en el culto a la naturaleza de la religión antigua. La lista es larga y debería ser motivo de felicitación y celebración entre los cristianos y los judíos.

Segundo, pienso que el movimiento que está habiendo al interior de los círculos católicos, protestantes y judíos, continuará profundizando sus análisis en este campo. Estas personas están realizando una labor muy valiosa al reinterpretar todas las enseñanzas bíblicas sobre el mundo natural y al encontrar la sabiduría ecológica que contrarreste el predominio del mensaje de “dominación”. Todos los que han hablado como parte de ese movimiento han enfatizado que la naturaleza debe ser reverenciada como la creación de Dios que es. De hecho, “una espiritualidad centrada en la creación”, como el teólogo católico Matthew Fox ha puntualizado, es darse cuenta que la naturaleza, incluyendo nuestros propios cuerpos, es la revelación más importante y fundamental de Dios a nosotros. El teólogo protestante John Cobb sugirió unas perspectivas similares en “Teología en proceso” a principios de los años setenta.

Me da mucho animo darme cuenta que una religión basada en el respeto a la naturaleza está apareciendo en numerosos artículos y libros, especialmente en libros como “El Espíritu de la Tierra”, en el cual John Hart estimula al estudio y respeto por las visiones de la naturaleza que la religión autóctona estadounidense tiene, porque esa es la tradición indígena de nuestra tierra, y sugiere una compatibilidad, entre religión y la tradición judeo-cristiana. Sin embargo, ¿por qué sucede que el amor y el cuidado a al naturaleza raramente son incorporados al liturgia, hoy en día? Recientemente revisé un articulo de Harold Gillam aparecido en el san Francisco Chronicle en donde describe una magnifica celebración ecológica que duró 24 horas, empezando al amanecer del equinoccio de otoño y que se llevó a cabo en la catedral gótica de La Grecia, Nob Hill, San Francisco. Al sonido de una campana y un caracol el obispo episcopal de California inició el servicio:

“Nos hemos reunido aquí al amanecer para expresar nuestro amor y preocupación por todas las aguas vivientes del Valle Central de California y por los búhos, los pájaros, las garzas azules, las aves que emigran, los sauces, los pastos, los nenúfares, el castor, la zorra, la lobina, las anchoas y las mujeres, los niños y los hombres de la gran familia que toma su vida y su sustancia espiritual de esta agua. Hoy, ofrecemos nuestras oraciones por la salud y el espíritu de estos fenómenos de la vida y sus entramados habitats y derechos”.

Poetas, maestros espirituales, músicos y ecologistas participaron en esta ceremonia, la cual concluyó llamadas de ballenas y lobos que emanaban de varias de las esquinas del sistema de sonido de la Catedral. Se proyectaron fotografías de la naturaleza sobre las paredes y los pilares. Gary Zinder y su familia leyeron su “Oración por la Gran Familia” que está basada en una oración de los indígenas Mohawk.

Los celebrantes depositaron agua de todos los ríos de California en la pila bautismal. Ellos se comprometieron a cambiar nuestra sociedad y nuestro ambiente en una “verdadera gran familia” y la asignaron a cada senador de la Unión Americana los derechos de los miembros no humanos de nuestra familia.

Leí la nota con estupor y luego me di cuenta con tristeza que estaba fechada al 17 de octubre de 1971 (no hubo ninguna otra ceremonia ecológica posterior en aquella iglesia, porque algunos miembros influyentes de esa congregación declararon que eso era paganismo). ¿Cuántas especies han sido destruidas desde entonces, cuántas toneladas de suelo se han erosionado, cuántos acuíferos contaminados –mientras hemos fracasado en incorporar la naturaleza a nuestra religión?

El conocimiento de la naturaleza debe anteceder al respeto y al amor por ella. Podremos demandar que la sabiduría ecológica que existe en la creación de Dios sea incorporado en la escuela dominical, en los sermones y en la oración. Podríamos sugerir prácticas tales como plantar árboles en ciertos días sagrados. Podemos mencionar en el boletín de la iglesia algunos asuntos ecológicos cruciales para la comunidad. No hay fin en todo lo que podríamos hacer para afocar la espiritualidad basada en el estar alerta y en la acción para salvar la gran trama de la vida.

LA CARTA DEL JEFE PIEL ROJA SEATTLE

 

En 1854, el Gran Jefe Cara Pálida de Washington hizo a la tribu Piel Roja Seattle una propuesta de compra de una gran extensión de tierras indias. La respuesta que el Jefe Seattle dio a Washington ha sido descrita por la ONU como la declaración más bella y profunda jamás hecha sobre el medio ambiente. Reproducimos a continuación el texto integro de dicha carta que a la vez es una muestra viva y directa de la FILOSOFÍA O SABIDURIA que existió en el Anáhuac (cuyo territorio comprendió casi todo Norteamérica y parte de Centroamérica), sabiduría que a pesar de todos los embates logró sobrevivir en muchas comunidades (indígenas hasta la fecha y hoy parece estar renaciendo dada su esencia ecologista o naturalista.

 

¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea es desconocida.

Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del cara pálida olvidan su país de origen cuando emprenden sus pasos entre las estrellas; en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la Tierra y asimismo ella es parte de nosotros.

Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos, las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos, por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente agua sino también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada y a la vez enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico es las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed: son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita, la tierra no es su hermana sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre la Tierra, y a su hermano el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden, como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará a la Tierra dejando atrás sólo un desierto.

No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena lo ojos del piel roja. Pero quizá sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende  nada.

No existe un lugar tranquilo en las ciudades de los cara pálida, ni hay un sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido solo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo, ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de una laguna, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado el aroma de los pinos.

El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten el mismo aliento, la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como moribundo que agoniza durante muchos días, es insensible a la peste. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.

Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir.

¿Qué seria del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual. Porque lo que sucede a los animales…también le sucede al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la Tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la Tierra, le ocurrirá a los hijos de la Tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.

Esto sabemos: la Tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la Tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la Tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a si mismo.

Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios (dice que) pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios (y el de ellos) es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan, pero no es así. Él es el Dios de (todos) los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña se provocaría la ira del Creador.

También los blancos se extinguirán, y quizás antes que las demás tribus. Contaminen sus ríos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.

Pero ustedes caminaran hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos porqué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes.

¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció.

 

Reunión ecuménica

Oraron representantes de 8 religiones en la Basílica de Guadalupe

José Antonio Román  3-junio-91

 

En un encuentro ecuménico realizado en la Basílica de Guadalupe, representantes de ocho diferentes religiones oraron por el alto al armamentismo, una paz duradera y la preservación ecológica como una responsabilidad divina que tienen sólo lo gobiernos, sino todos los pueblos.

Los lideres religiosos (católicos, luteranos, presbiterianos, ortodoxos. Judíos, budistas, anglicanos e islámicos) señalaron la “gran emergencia” y la “situación crítica” en que se encuentra el mundo a causa de la carrera armamentista, la guerra y la contaminación.

La ceremonia religiosa, con motivo de la 82 Convención del Club Rotario Internacional, se prolongó casi dos horas; hubo cánticos y una plegaria universal en la que los presentes oraron para “cuidar nuestro planeta y salvar la vida humana”.

El cardenal Ernesto Corripio Ahumada dijo que la transgresión y abuso de la naturaleza “es un pecado porque atenta contra la creación de Dios” y exhorto a fomentar una conciencia ecológica más firme, capaz de preservar nuestro planeta.

Por su parte, el reverendo Sanggiel Shin, al leer el mensaje presbiteriano, recordó que la ciudad de México es una de las zonas más contaminadas del orbe y que la situación que vive el mundo es realmente critica “Nuestro planeta se encuentra muy grave es la sala de emergencia y es a causa de nosotros estamos divididos, y las diferencias políticas, económicas, culturales e ideológicas forman bloques que nos enfrentan”.

En su breve intervención, sostuvo también que el hombre, con la explotación irracional de los recursos naturales ha maltratado la tierra al grado de infligirle daños irreversibles. “Además, el ser humano ha incursionado en la guerra por medio de la contaminación industrial, y aun a través de los avances tecnológicos está destruyendo el planeta. La tierra se encuentra enferma de gravedad”.

A su vez, Hermilio Asiaín Maya, al darle lectura al mensaje ortodoxo, expresó que en su “poderío inconciente” el hombre contamina mares y mata especies animales; arroja desechos a los ríos y destruye la pureza de las aguas, acabando con la flora y la fauna acuáticas.

En este proceso de destrucción ahora se da cuenta de que ha cambiado estaciones climatologías y que con ello ha borrado el hábitat natural de especies de aves y animales.

En el mensaje budista, Ejo Takata Shigata remarcó el llamado a todos los pueblos a trabajar por la preservación del medio ambiente y por la paz, en el cual las culturas de occidente y oriente son distintas, pero igualmente complementarias para lograr un solo objetivo: salvar nuestro planeta.

Roberto Hoeferkamp, de la iglesia luterana; el rabí Samuel S. Lerer, líder judío; Jaime Santino, anglicano, y Murshida Amina Teslima, del islamismo, apuntaron también la necesidad de preservar el ambiente y el bienestar de la humanidad.

 

 

Entrevista con Antonio Velasco Piña

Responsabilidad cósmica, ejemplo de los antiguos mexicanos

Desde el  primer sacerdote, hasta el último de los campesinos se sentía responsable no sólo de la tierra sino de todos los planetas.

Julio Gómez 26-diciembre-1989.

 

Antonio Velasco Piña propone la actualización del antiguo pensamiento prehispánico y el uso de la historia como una herramienta para ampliar la conciencia. Su libro “Tlacaélel” rescata el auténtico forjador del imperio azteca, quien infundió en los tenochcas una vocación de grandeza y un sentido de responsabilidad, tanto local como universal, hacia la vida planetaria. De lo anterior se desprende la pregunta: ¿Cómo nos puede ayudar el pensamiento de los antiguos mexicanos para combatir los problemas del medio ambiente?

-Las civilizaciones prehispánicas supieron desarrollar en sus habitantes un alto sentido de responsabilidad cósmica. Esta es una de sus principales características. Es precisamente la que debemos actualizar.

El primer sacerdote, hasta el último de los campesinos, se sentía responsable no sólo de la Tierra, sino de todos los planetas. Esto se tradujo, no en teorías, sino en actividades muy concretas: construcción urbana de Tenochtitlan sobre un lago, medicina natural, dieta integral, preparación interdisciplinaria. Imaginemos lo que era la gran Tenochtitlan en medio de un gran lago que mantuvo la pureza de sus aguas. Esto fue posible gracias a la noble prudencia de sus habitantes, producto de un acto de prudencia de todos. De no haber sido así, el agua el agua se habría contaminado en corto plazo. Y si pudieron estar más de un siglo en ese mismo lugar, sin alterarlo, significa que todos se propusieron mantener el equilibrio ambiental. Ni basura, ni excremento se arrojaron al agua. Todo era sistemáticamente canalizado.

Actualmente hemos disociado nuestras concepciones filosóficas y religiosas de nuestra vida cotidiana. Los antiguos mexicanos actuaban de acuerdo a un vínculo entre los hechos y la creencia filosófica y religiosa. El sentido de responsabilidad cósmica que tenían nuestras culturas pasadas es, por tanto, lo que debemos recuperar ahora si queremos conservar el planeta. Y esta concepción no debe ser una teoría abstracta sino una serie de hechos concretos.

¿Qué puede hacer el grueso de la población, los ecologistas preocupados por la contaminación auditiva, visual, síquica, química del medio ambiente, si carecemos de los medios técnicos para detenerla? ¿Cómo estructurar otra forma de vida de aquí al año 2000?

-Se pueden hacer muchísimas cosas. Primero es importante estar concientes de que producimos un daño con nuestros hábitos y comportamiento cotidiano. Segundo, debemos organizarnos para impedir que este daño continúe. No son necesarios grandes recursos, ni medios sofisticados técnicos para lograrlo, aunque si son importantes. Las posibilidades de acción están en la presión ejercida sobre todos aquellos grupos económicos que son los directamente responsables de la contaminación. Utilizando medios pacíficos, cualquier tipo de acción es válida, desde plantones, protestas y boicots a la compra de artículos nocivos. Cualquier acto que sirva para presionar a estos grupos para que soluciones un problema determinado, es necesario. Estamos luchando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta. Deben prevalecer los intereses de la mayoría.

Actualmente observamos lo que son los hechos y el pensamiento del hombre contemporáneo. A lo largo y ancho del planeta está la huella de su total irresponsabilidad respecto a lo que atañe al medio ambiente. Hay una serie de objetivos motores que guían al hombre moderno, entre los cuales está principalmente la atención sobre la riqueza económica, sin importar el daño que ocasione. Esto explica la existencia de industria contaminante. La característica de nuestra época es la total inconciencia de cuanto nos rodea.

En virtud de que el problema es eminentemente humano, porque no sólo contaminan las industrias sino cada uno de nosotros individualmente, ¿qué ha sido primero, el huevo o la gallina? ¿En qué orden se trabaja la solución al problema: la armonía del hombre consigo mismo, la armonía del hombre con la naturaleza, la del hombre con los demás?

-Debemos atenderlo todo simultáneamente. No podemos esperar que primero el hombre logre conciliar un perfecto equilibrio interno y luego atienda el equilibrio con el medio ambiente mientras alcanza lo primero. Es paralelo; no procede por etapas. Se tiene que alternar ambos equilibrios porque el desorden interno se refleja en el caos externo. Conforme el hombre vaya logrando su desarrollo interno, los resultados se reflejarán en la armonía exterior.

 

-Antonio Velasco Piña se dedica de tiempo completo a la investigación y a la docencia histórica, entre otras actividades. Sus estudios se plasman en dos novelas de índole biográfico; “Tlacaélel”: el azteca entre los aztecas y “Regina”: 2 de octubre no se olvida. En 1980 participó como asesor histórico en la filmación del documento  “El valle sagrado de Urubamba, cortometraje que fue galardonado con un Ariel y Premio Nacional de Periodismo como mejor reportaje cinematográfico del año.

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LA PREDILECCIÓN DE UN GUERRERO

 

Todavía hoy, en algunas comunidades indígenas, se sigue viendo a la Tierra como un ser vivo, como una madre, o como el ser que se ha ganado el más grande de los amores por parte del hombre. Como testimonio de lo anterior reproducimos las siguientes palabras que hace apenas dos décadas virtió para un antropólogo un chamán o “guerrero” yaqui (de Sonora):

-“Ya es casi la hora de que nos desbandemos como los guerreros de la historia –dijo Don Juan-. Pero antes de que nos vayamos cada uno por su lado, debo decirles una última cosa a ustedes dos. Voy a revelarles un secreto de guerrero. Quizá podría llamarlo la predilección de un guerrero.

Centrando en mí su atención particular, dijo que una ocasión yo había opinado que la vida de un guerrero era fría y solitaria y carente de sentimientos…

-La vida de un guerrero no puede en modo alguno ser fría y solitaria y sin sentimientos --dijo-, porque se basa en su afecto, su devoción, su dedicación a su ser amado. ¿Y quién, podrían ustedes preguntar, es ese ser amado? Yo se los voy a mostrar ahora mismo.

Don Genaro se puso en pie y caminó despacio hasta un área perfectamente llana, justamente frente a nosotros, a unos tres metros de distancia. Allí hizo un curioso gesto. Movió las manos como si barriera el polvo de su pecho y su estomago. Entonces ocurrió algo extraño. Un destello de luz casi imperceptible lo atravesó; salió del suelo y pareció encender todo su cuerpo. Don Genaro ejecutó una especie de pirueta hacia atrás; un clavado de espaldas, dicho con mayor propiedad, y aterrizo sobre el pecho y los brazos. La precisión y habilidad de su movimiento lo hicieron parecer un ser sin peso, una criatura vermiforme que diera la vuelta sobre si misma. Ya en el suelo, realizó una serie de movimientos inconcebibles. Se deslizaba a unos cuantos centímetros de la tierra, o rodaba sobre ella como si yaciera sobre balines, o nadaba describiendo círculos y vueltas con la rapidez y la agilidad de una anguila en el océano.

Empecé a bizquear, y en cierto momento, sin transición alguna, me halle observando una bola de luminosidad que se deslizaba de un lado a otro sobre lo que parecía ser una pista de hielo con mil luces brillando sobre ella.

El espectáculo era sublime. Luego la bola de fuego se detuvo y permaneció inmóvil. Una voz me sacudió disipando mi atención. Era don Juan que hablaba. No entendí al principio lo quede decía. Miré de nuevo la bola de fuego; todo lo que pude discernir fue a don Genaro tirado en el suelo, con los brazos y las piernas extendidos.

La voz de don Juan era muy clara. Pareció desatar algo en mi interior, y me puse a escribir.

-El amor de Genaro es el mundo  -decía-. Ahora mismo estaba abrazando esta enorme tierra, pero siendo tan pequeño, no puede sino nadar en ella. Pero la tierra sabe que Genaro la ama y por eso lo cuida. Por eso la vida de Genaro está llena hasta el borde y su estado, dondequiera que él se encuentre, siempre será la abundancia. Genaro recorre las sendas de su ser amado, y en cualquier sitio que está, está completo.

Don Juan se acuclillo frente a nosotros. Acarició el suelo con gentileza.

-Esta es la predilección de dos guerreros –dijo-. Esta tierra, este mundo. Para un guerrero no puede haber un amor más grande.

Don Genaro se levantó y vino a acuclillarse junto a don Juan, por un momento ambos nos escrutaron con fijeza, luego tomaron asiento al unísono.

.Solamente si uno ama esta tierra con pasión inflexible puede uno librarse de la tristeza –dijo don Juan-un guerrero siempre está alegre porque su amor es inalterable y su ser amado, la tierra, lo abraza y le regala cosas inconcebibles. La tristeza pertenece sólo a esos que odian al mismo ser que les da asilo.

Don Juan volvió a acariciar el suelo con ternura.

-Este ser hermoso, que está vivo hasta sus últimos resquicios y comprende cada sentimiento, me dio cariño, me curo de mis dolores, y finalmente, cuando entendí todo mi cariño por él, me enseño lo que es la libertad. (Del libro Relatos de Poder, de Carlos Castaneda, FCE, págs. 380-82).

Respecto a la percepción del ser humano como “Bola de Luminosidad” que se menciona en el texto y que es posible una preparación especial en las culturas no occidentales (Tibet, algunas partes de la India y de México, etc.), agregamos a continuación algunas fotografías con las que occidente ha comprobado (a través de la cámara Kirlian) la existencia de dicha “luminosidad” y no solo en los seres humanos sino también en las plantas y animales.

En los originales (revista Claudia de febrero de 1976) las fotografías aparecen con el aura de colores de acuerdo al estado de ánimo de las personas “fotografiadas”. Por tratarse en este folleto de fotocopias obviamente no pueden más que aparecer en blanco y negro (y algo borrosas) perdiéndose gran parte del impacto de este descubrimiento por lo cual invitamos a que se busque en alguna hemeroteca de México la revista citada y a que se lean algunos libros como “El Tercer Ojo” de Lobsang Rampa o los de Carlos Castaneda donde se indican los pasos que se llevarán, una vez andados, la percepción de este mundo y de todos los seres que lo pueblan como “burbujas luminosas”.

Una emision de paz interna
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hacia el exterior

El rompimiento del equilibrio de paz
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que existia en la foto anterior

Aunque parezca una pintura,
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es el pulgar de una persona feliz

El aura de una hoja
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Appel, texto integro de un inédito del escritor argentino extinto.

La máquina implacable del imperialismo acrecienta su avance codicioso: Cortázar

Julio Cortazar 12-agosto-1991

Con Theodor W Adorno, su gato
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El mundo en el que despertamos cada mañana se parece más y más a las pesadillas que soñamos durante la noche, en vez de traernos una bocanada de aire puro y el sentimiento de estar despierto y la lectura matinal de los periódicos no es más que una sucesión de horrores de vaticinios siniestros, de nuevas y más abrumadoras pesadillas. Vivimos un tiempo en que todo parece confluir y empujarnos hacia un lento suicidio planetario. Por un lado, como acaban de mostrarlo los trabajos del Tribunal B. Rusell II, la maquina implacable del imperialismo continua y acrecienta su avance codicioso, multiplicando las formas de penetración en los pueblos de América Latina y de otras regiones del mundo, tratando de imponer por la fuerza o la astucia sus modelos de economía, de cultura y de vida que servirán a sus fines de sometimiento mental y de explotación de las riquezas y los recursos ajenos. Una simple ojeada a las conclusiones y a la sentencia que acaba de llegar al Tribunal muestra hasta la náusea la proliferación cancerosa de los aparatos opresores, ya sean las estrategias de su política, la siniestra acción de sus servicios de inteligencia, o la más hostil penetración en los planos de la economía y de la cultura a través y por medio de las sociedades multinacionales y las fundaciones de todo tipo.

Pero algo aún peor espera al mundo es esta ciega escalada de ambición y de codicia. A medida que esta escalada progresa, sus efectos se vuelven incluso contra ella, y hace años que los hombres de ciencia denuncian angustiosamente la proliferación de arsenal atómico, así como la catástrofe ecológica a que nos encaminan una tecnología sin conciencia ni previsión del futuro, la contaminación del suelo, de las aguas, la ruptura de los ciclos biológicos, la certidumbre de que dentro de pocas décadas la humanidad entera, sin excepción, se hundirá en un lento crepúsculo de agonía.

Texto hasta hoy inédito de Julio Cortázar cedido generosamente a la Jornada por Ugne Karvelis, primera compañera y editora del enormísimo cronopio.

¿Por qué para todos los habitantes del Anáhuac (el México anterior a la llegada de los españoles y demás europeos) la Tierra era un ser vivo y sagrado al igual que todos y cada uno de sus componentes? ¿Por qué para mayas, huicholes, mexicas, tarahumaras, pieles rojas, etc., los ríos, las montañas, los árboles, las aves, etc., eran y siguen siendo sagrados7 La respuesta está en su FILOSOFIA, según la cual todas las cosas y seres existentes en la Tierra y en el universo, son “desdoblamientos” o materializaciones de IPALNEMOUANI (en náhuatl: “El Dador de la vida”, la Fuerza Generadora Universal, Fuerza a la que veneraban en todo el Anáhuac aunque con diferentes nombres por los múltiples idiomas que hubo aquí. Así en la región maya le denominaban HUNAB KU, “El Dador de la Medida y el Movimiento”; “WANKA TANKA”, “El Gran Espíritu”, para los pieles rojas, o CURACAVERI para los tarahumaras o raramuri o TZAKOL BITOL para los purépechas, etc.)

Una prueba contundente de esta forma da ver a la Tierra es la Carta del Jefe Seattle, muchos de cuyos planteamientos centrales están hoy siendo retomados no sólo en México y América Latina, sino en los propios Estados Unidos y en Europa.

Por ejemplo en Estados Unidos, hace unos años se celebró una misa con caracoles y retomando partes del ceremonial de los pieles rojas en cuanto a veneración da los ríos, animales, plantas, etc., aun cuando esto es considerado “pagano” (Ver el articulo EL ESPIRITU DE LA TIERRA).

En Europa, Jean Marie Le-Clézio, además de un análisis sobrecogedor acerca do la acción devastadora de los europeos en América, plantea que en lugar de intentar exterminar la cultura y filosofía del México antiguo, deberían haberla importado para Europa porque su “respeto a las fuerzas naturales y la búsqueda de equilibrio entre el hombre y el mundo HUBIERA PODIDO SER EL FRENO NECESARIO AL PROGRESO TÉCNICO DEL MUNDO OCCIDENTAL.  Ahora empezamos a entender lo que este equilibrio hubiera podido (también) aportar a la medicina y a la psicología... No es pues por azar que nuestra civilización occidental vuelve a encontrar ahora los temas filosóficos y religiosos de los indios de América. Porque se colocó en una posición de desequilibrio, porque se dejó arrastrar por su propia violencia, el hombre de Occidente debe reinventar todo lo que constituía la belleza y la armonía de las civilizaciones que destruyó.

Otro reconocimiento a la sabiduría de las antiguas culturas de América es la actual aceptación por parte de siete u ocho religiones que se reunieron en México en junio del 91, acerca de que si la tierra es “creación de Dios”, atentar contra ella es “pecado” (según podrá constatarse en una nota periodística), y que en otra declaración más claramente afirman “porque la Tierra es sagrada”, cosa que los antiguos pobladores del Anáhuac plantearon desde siempre que a los europeos y occidentales les costó casi quinientos años aprender.

La predicción que hace 150 años hizo el Jefe Seattle de que quizá un día el hombre blanco descubriría que “nuestro Dios” y el de ellos es “el mismo Dios” (inaceptable para plantean que Cristo es el Dios único y verdadero), igualmente ya se cumplió el año pasado cuando en los primeros meses se volvieron a reunir en México los representantes da las 8 religiones más importantes del mundo (entre ellas la católica) y por fin aceptaron que “todos los dioses del mundo son el mismo” independientemente que en cada pueblo se le represente y se le denomine de manera diferente debido a la pluralidad de idiomas y de tradiciones existentes.

Hoy que la antigua filosofía del Anáhuac parece reverdecer, queremos cerrar este folleto de agradecimiento a la Tierra con otra predicción profundamente sabia de nuestros antepasados (fruto de una larga, rigurosa y metódica observación de la vida y el universo), quienes, dada la categoría filosófica náhuatl de CICLICIDAD o de TIEMPO CICLICO, aseguraron de manera enigmática:

 

“Otra vez será así, otra vez las cosas serán así, en otro tiempo, en otro lugar. Lo que se hacía hace mucho tiempo y ahora ya no se hace, otra vez se hará, otra vez será así, como fue en tiempos muy lejanos. Los que viven hoy, vivirán otra vez, otra vez serán”.

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Códice Florentino (tomado del articulo “El pensamiento interrumpido de la América india” de Le Clézio).