Make your own free website on Tripod.com

Tlamatini

Relaciónes De Hernán Cortés a Carlos V Sobre La Invación De Anahuac

DA UN CLIK PARA IR A LA PAGINA PRINCIPAL DEL MOVIMIENTO SEXTOSOL

El Mexicano, Psicologia De Sus Motivaciones | El Malestar En La Cultura Parte I | El Malestar En La Cultura Parte 2 | Relaciónes De Hernán Cortés a Carlos V Sobre La Invación De Anahuac | Los Gobiernos Socialistas De Anahuac | La Verdadera Deuda Externa | Viaje a Ixtlan Parte 1 | Viaje a Ixtlan Parte 2 | Tlazocamati Tonantzin Gracias Madre Tierra | Tlamatini Numero 1

TLAMATINI

 

MATERIALES PARA LA TRANSFORMACIÓN

DE LA ENSEÑANZA Y LA CULTURA

Tlamatini
imagen22.jpg
observando las estrellas (Codice Mendocino

Noviembre de 1988  numero 4

Recopiló: Armando Blanco

Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Oriente, UNAM

Retrato de Cortes
imagen11.jpg
tomado del libro retratos de Cortes

RELACIÓNES DE HERNÁN CORTÉS A CARLOS V

SOBRE LA INVASIÓN DE ANAHUAC

 

Aclaraciones y rectificaciones

Por la profesora

 

EULALIA GUZMAN

EDICIONES ANAHUAC

 

RESUMEN DE ARMANDO BLANCO P.

INTRODUCCIÓN.

 

Hemos visto ya con Freud (El malestar de la cultura), que vivimos al abrigo de una cultura neurótica. En concreto, ¿qué tipo de individuos llega a engendrar la cultura occidental al sentar sus bases sobre cada vez más sentimientos de culpa, de frustración, prohibiciones y represión de tendencias, algunas justificadas, pero muchas otras sin razón lo cual no hace sino intensificar o multiplicar las pulsaciones y que éstas estallen de manera incontrolada e inconsciente provocando con ello más problemas de los que intentaba resolver? Un caso ejemplarmente dramático lo tenemos en Hernán Cortés (hoy por ejemplo en EE.UU. con mayor frecuencia irrumpan sujetos que “de repente” enloquecen y sin más asesinan sin ton ni son a cuanto sujeto se les atraviesen).

 

Para el caso que vamos a abordar, cabe aclarar que si uno estudia las acciones y motivaciones de Hernán Cortés en su propia versión o en las historias occidentales o europeas, el tipo es un héroe, un “civilizador”, e incluso un benefactor (hace poco “20 mujeres y un hombre” organizaron un programa televisivo sobre Cortés bajo el título sugestivo de “Hernán Cortés: un humanista”). Si uno lee de H.C sus “cartas de relación” sin poseer ninguna otra información fundamentada sobre el asunto, es casi seguro que al final queda uno convencido por él (como esas veinte señoras), dada su habilidad para construir argumentos evitando la presentación de pruebas y partiendo de la seguridad que tenía de que, los vencidos jamás podrían refutarlo escribiendo su propia versión de los hechos e igualmente de que los muertos no hablan. Pero si acudimos a “la visión de los vencidos” o incluso a testimonios directos de españoles que convivieron con él, el asunto cambia radicalmente.

 

Jacques Lafaye en “Los Conquistadores” y Alejandra Moreno Toscazo en “El siglo de la conquista (Historia General de México, Tomo I del Colegio de México) hacen un análisis de la personalidad de los conquistadores y de manera más contundente aborda el asunto de Doña Eulalia Guzmán en su libro “Las Cartas de Relación de Hernán Cortés” editado por Romerovargas.

 

Precisa Doña Eulalia que se basó en fuentes nahuas (Chimalphain, Ixtlixochitl, Tezozomoc, los informantes de Sahagún, etc.) pero también en fuentes españolas, entre ellas algunos historiadores-conquistadores como el propio Bernal Días del Castillo y sobre todo los más de cien conquistadores a los que la corona española tomó declaración en una investigación que ordenó contra Hernán Cortés.

 

Enlistaremos primero algunos de sus más relevantes crímenes y mentiras para al final enfocar la parte psicológica, las desviaciones psíquicas, físicas y morales que lo movieron como (pues occidente no educa para conocer y aprender a controlar tales motivaciones ocultas) sin dejar de advertir que tal tipo de personalidades no eran en caso aislado dentro de la Cultura Occidental (todos los conquistadores tuvieron más o menos al mismo comportamiento; allí está el caso de Pizarro en Perú y de los demás europeos que invadieron África y Asia), lo cual confirma las dos siguientes aseveraciones:

”CUALQUIERA QUE SEA HIJO DE LA CULTURA

OCCIDENTAL ESTA ENFERMO”

Nicolás Núñez

Teatro Antropocósmico

Pág. 86

“No se debe evaluar como demasiado alta

La sensatez de los ciudadanos medios;

existen entre estos últimos demasiados

enfermos mentales latentes y demasiados

delincuentes, que bajo un aspecto de

normalidad están socavados por tendencias

inconscientes, morbosas y perversas…

están impulsados por fantasías basadas

en deseos infantiles y por emociones y

resentimientos personales e infectan

también con ellos al ciudadano normal,

en caso de que este no se haya hecho

previamente consciente de su propia

“sombra”, la cual presenta contenidos análogos.”

 

“Jung, de M.L. Ven Franz,

FCE, pág. 239

 

Si afirmaciones como éstas resultan irrebatibles, entonces la enseñanza escolar y social debiera sufrir un cambio de raíz orientándola en buena medida el conocimiento y capacitación para el manejo de estos fenómenos.

 

LOS HECHOS

 

1.      Cortés en primera carta “se cuido de decir nada de su traición para con Diego Velásquez, ni de las maniobra que él y sus adictos realizaron para nombrar ayuntamiento de entre ellos mismos, acaparando Cortés los dos poderes supremos, de Gobernador General y Justicia Mayor, maniobras de que nos dan algunos indicios Bernal Díaz del Castillo y Cervantes de Salazar para nulificar con rigor la protesta de quienes se oponían a traicionar al gobernador de Cuba y a violar las reglas establecidas por la corona española, para poblar y conquistar… En este asunto estaban tan interesados en alterar las cosas Cortés como sus cómplices, porque unos y otros, al desconocer al gobernador Velásquez y erigirse de modo propio en autoridad real, se habían hecho reos del mismo delito y acreedores a la horca o la decapitación, según lo señalan las leyes de las Siete Partidas, vigentes en España…” (Eulalia Guzmán, pág. LVI)

Diego Velasquez
imagen5.jpg
Biblioteca Nacional Madrid España

1.      En la segunda carta “Dice Cortés que castigo conforme a justicia a los que querían volverse a Cuba. No dice que ahorcó a Juan de Escudero y a otros con quienes tenía viejas rencillas desde Cuba; aquí se le presento magnifica oportunidad para vengarse siendo juez y parte; corto los dedos de los pies a otro y azoto a otros más, sin que mediara declaración suficiente ninguna. A varios los encadenó, y después, con dádivas procuró entregárseles e hizo de ellos tan buenos amigos,… y todo con el oro, que lo amansa” (Ibíd., pág. LVIII)

2.      “No hubo conspiración alguna en Cholula contra los españoles, ni las pretendidas señales de ella que Cortés dice que vio; la matanza y el incendio que allí se llevaron a cabo, se hicieron con el propósito de saquear esa rica ciudad y de amedrentar a aquellos pueblos.”(LXI)

3.      “No hubo el estira y afloja que se le atribuye a Motecuhzoma, tratando unas veces de impedirle a Cortés que llegara a México, y otras invitándole a que fuera, pintándole de ese modo, tornadizo y cobarde; en realidad Motecuhzoma, recibía la petición de Cortés de que deseaba ver el tlatoani de México y darle un mensaje de parte del gran señor de quien era vasallo, sometió la cuestión al Consejo de la Confederación; los consejeros, contra la opinión de Cuitalhuac de que no se recibiera y en pro la voz de Cacama de que sí se recibiera por ser mensajero de un gran señor, etc., en su mayoría optaron porque se recibiera de paz a los extranjeros. Una vez tomado ese acuerdo, Motecuhzoma tenía que obedecerlo, y así dispuso que en todo el camino bajo el dominio de dichos señoríos se recibiera de paz a Cortés y se le facilitara el viaje.”(LXX)

4.      “No es verdad que aprendió a Motecuhzoma el sexto día de su entrada a Tenochtitlan, valiéndose del pretexto que indica y mediante excusas de la supuesta cobardía del tlatoani; lo cierto es que le cogió preso así como a los grandes señores que le acompañaban, por un golpe de sorpresa, el mismo día., que llegó a la gran ciudad y en el mismo momento en que el tlatoani y sus compañeros, cumpliendo con las leyes de la hospitalidad, lo estaban aposentando en el palacio de Axayacatl; por lo tanto, no es cierto nada de lo que cuenta en su carta II con relación a Motecuhzoma…”(LIX)

5.      “No es verdad que Cortés haya logrado acopiar en Palacio los grandes tesoros que en efecto reunió, debido a que hubiera descubierto casualmente las salas del tesoro dentro del palacio de Axayacatl, o porque Motecuhzoma y los señores sus aliados, se les hubieran ofrecido espontáneamente como tributo, según Cortés afirma, sino que los hubo principalmente de tres modos que no dice:

a.       Por el saque de los tesoros reales y privados que los españoles llevaron al cabo el día siguiente de presos los señores.

b.      Por medio del tormento aplicado a los señores, como el caso de Cacamatzin.

c.       Y por rescate exigido a cambio de soltar libres a los señores sus prisioneros. No dice cuándo ni cómo aprisionó a la mayoría de los príncipes y señores del Valle de México, y a muchos príncipes y princesas de las familias reinantes que no cayeron en la primera colada el día de la llegada de Cortés; Alva Ixtlilxochitl confiesa que algunos de estos (quizá la mayoría) fueron exigidos como rehenes para libertar, a cambio, los prisioneros señoriales. Por supuesto, Cortés traidoramente (al igual que hizo Pizarro en Perú; abp) se quedó con rescates, rehenes y prisioneros.” (Ibíd., LX)

 

Ofrendas indigenas al paso de los españoles
imagen9.jpg
Codice Duran

7.      “La narración que hace de los sucesos relacionados con la llegada de Pánfilo de Narváez, es un tejido de pequeñas y grandes inexactitudes que le sirvió para cubrir sus maniobras sucias de cohecho y traición, en las que aún los frailes participaron y en cuyo acontecimiento no hubo batalla real ni simulada, sino entrega vil de los guardias de Narváez, comprados de antemano con los tejuelos de oro que por mano del Padre Olmedo hizo circular Cortés en el real de su rival. El lienzo de Tlaxcala, lamina No. 13, confirma esto y niega que sea Cenpoala donde, según Cortés, se efectuó la captura de Narváez, sino en Huitzilapan, cuando en son de paz (sub. Abp) se iban a saludar. Según se ve en ello, Cortés lo aprehendió inerme y por sorpresa en la cita de honor a que éste invitó a Narváez.” (LXI).

8.      El párrafo que a continuación transcribimos, es de los más importantes. En el se descubre en Cortés al individuo sin moral a quien el afán de poder y riquezas han desquiciado mentalmente al grado de no reparar en ningún medio, incluido el magnicidio, con tal de lograr su meta. Autor intelectual y ejecutor de la carnicería del templo Mayor, con la mano en la cintura se la achaca después a Alvarado. En esta “hazaña” son asesinados 8,000 individuos, la crema y nata de la sociedad mexica (guerreros del más alto rango –águilas y ocelotes-, concejales de diferentes pueblos del Anáhuac, tlamatinis –sabios- de todas las áreas del conocimiento, etc.)

 

CEDEMOS LA PALABRA A DOÑA EULALIA:

 

“Cortés nunca menciona la matanza del templo Mayor de Tenochtitlan llevada a cabo por Alvarado; toda la relación que hace desde que dice que recibió noticias de la llegada de Narváez a San Juan de Ulúa, hasta que según él, llega de nuevo a Tenochtitlan el 24 de junio de 1520, está llena de hechos inexplicables y aun contradictorios, especialmente lo concerniente a fechas, que vuelven dudoso todo el relato, a tal punto que entonces sospecharon unos y afirmaron otros (V. Duran y Códice Ramírez) que Cortés había sido el autor intelectual del crimen, el cual se ejecutó por órdenes en forma harto semejante a la de la matanza de Cholula. Alvarado o Cortés hizo que subieran a Motecuhzoma encadenado y con puñal al pecho, a la azotea del Palacio, para que calmara a los mexicanos el mismo día de la matanza, y el gran señor rehusó a hablar; se obligo a hablar a Itzcuauhtzin, señor de Tlatelolco, y  la pedrada que se dice recibió Motecuhzoma, si la hubo, no le hizo daño alguno, según dicen los mexica, y no sería dirigida a él sino a los españoles que lo acompañaban.

 

Acerca de esta matanza en el patio del Templo Mayor, Durán “Historia”, T.II Cáp. LXXX, dice: “quiero contar una cosa ques berdadera contada de quien con sus manos mató dentro en él (patio) muchos yndios:

“Quando el marqués entró en mexico y su gente, celebraban los yndios la fiesta deste gran Dios suyo. Sabido por el marqués rogó a Motezoma rey de la tierra que pues celebraban la fiesta de su Dios que le suplicaba mandase saliesen todos los señores balerosos hombres á la celebrar y hacer el bayle acostumbrado justamente con todos los capitanes porque quería gozar de la grandeza de su reyno. El miserable rey como estava ya preso y con gente de guardia… mandó se juntase toda la nobleza de mexico y de toda la comarca con toda la riqueza y galanos aderezos que tenía de joyas, piedras, plumas… Saliendo pues á su bayle toda la flor de mexico así de grandes como valientes y balerosos hombres que en una pintura conté eran por todos ocho mil y seiscientos hombres… estando todos dentro del patio haciendo su areito, tomadas las puertas del patio fueron todos metidos á cuchillo sin quedar uno ni más á vida despojados de todas las joyas y riquezas que…cada uno había traydo á la fiesta.” (Ibíd. LXII).

Asalto de Alvarado al Teocalli
imagen2.jpg
y muerte de los sacerdotes Codice Telleriano

9.      “Afirma Cortés, que estando ya él en México encerrado en Palacio (hacia el 27 de junio) Motecuhzoma pidió salir a la azotea  para hablarle a los mexicanos y que éstos lo apedrearon y que de una pedrada murió a los tres días; lo cierto es que Motecuhzoma no salio a la azotea dos veces, y murió de muerte de garrote ordenada por Cortés horas antes de huir los españoles es la Noche Triste” (LXII).

10.  “Tampoco es verdad que los príncipes prisioneros, hombres y mujeres, murieron en la refriega de la Noche Triste, al salir de la ciudad llevados por Cortés, según dice él, sino de muerte de garrote (estrangulados), en seguida de haber matado a Motecuhzoma y a los otros señores dentro del Palacio de Axayacatl, donde todos permanecían encadenados. Todos los cadáveres, inclusive el de Motecuhzoma, fueron echados del Palacio a la plaza.” (LXII).

11.  “No es verdad que fue el quinto de su majestad el que perdió en la Noche Triste, ni el de Cortés; si así lo dijo éste, fue para apropiarse ambos tesoros a más de lo que les exigió después a los soldados (Bernal Díaz del Castillo) (LXII).

12.  “No menciona la felonía que cometió con los habitantes de Tecamachalco y Quecholac o Acatzinco (Puebla), después de haberse apoderado de Tepeyacac (hoy Tepeaca), pues habiéndoles dicho Cristóbal de Olid por indicación de Cortés que no pelearan, si no querían que los mataran a todos, al darse de paz fueron llevados a donde estaba Cortés, quien mandó separar a los hombres de las mujeres; a éstas las hizo esclavas y a ellos, que serían al parecer del testigo que lo dice, “dos mil poco más o menos” los mandó matar (Juicio de Residencia).” (LXII).

Los mexicas atcan a Alvarado
imagen7.jpg
en el cuartel

9.      TERCERA CARTA. “no menciona el pacto que hizo con los señores de Tlaxcala, de compartir con ellos los frutos de la victoria si ellos lo ayudaban con gente y bastimentos; será porque se pensaba cumplirlo, como no lo cumplió, calla la ayuda que siempre le prestó Ixtlilzochitl, hermano menor de Cacamatzin; y aún más, nunca lo menciona, a pesar de haberle sido fiel y precioso auxiliar durante el sitio de México y después de éste, pues gracias a su amistad tuvo la ayuda forzada de Tezcoco durante dicho sitio; más tardo se cumplió sus promesas de recompensa. No menciona el ataque y saqueo seguidos de incendio, que efectuó en Tezcoco el mismo día en que llegó a Tlaxcala para instalar allí su cuartel general, antes del sitio de México; fue entonces cuando quemó los archivos del señorío;  calla los herraderos de esclavos que hizo allí en hombres y mujeres que fueron apresados, así como las subastas de mujeres prisioneras, puestas en almoneda entre sus soldados, o que se quedaba con ellas.” (LXIII).

10.    “Convierte sus derrotas en victorias como en el combate de Ixtapalapan, la primera vez que la atacó, o como la derrota que sufrieron sus aliados los chalcas en esos días a manos de Cuauhtemoc. No menciona el hecho bochornoso de haber ordenado a Sandoval que matara a los habitantes del pueblo Zultepec (“Pueblo Morisco” de Bernal Díaz) aunque le salieran de paz, como en efecto sucedió; y a los que le trajo Sandoval los hizo esclavos; pasa en silencio la muerte que aplicó  por causas no claras, el patriota Xicotencatl “el mozo”, en la misma ciudad de Tezcoco. Toda la batalla del sitio de México está envuelta en vaguedad y confusión, pues siguiendo sus narraciones es casi imposible localizar los combates y saber el resultado de los mismos. No menciona, sino rara vez, la ayuda que le daban sus aliados tlaxcaltecas e el combate; más bien les hace parecer como causa de estorbo o útiles sólo como zapadores y como los que saqueaban y actuaban con crueldad y comían carne humana, cuando en realidad ellos fueron los que soportaron la peor parte de la lucha, en tierra y en agua, por haber formado con ellos las brigadas de choque. De la derrota que sufrió donde hoy son las calles de Allende, ya bien entrado el sitio, echa la culpa a los oficiales reales, especialmente el tesorero Julián de Alderete, su fiscalizador. Pasa en silencio las intentonas que hizo para introducir su “quinta columna” entre los defensores, haciendo que sus aliados de la laguna se presentaran a Cuauhtemoc en son de amigos. Tampoco refiere las tentativas que hizo para introducir la asociación en las filas de Cuauhtemoc, invitado con grandes promesas a los tlatilelos a traicionar a los tenochca (Códice de 1528).” (LXIII).

Entrada de los españoles y tlaxcaltecas
imagen3.jpg
en tenochtitlan Lienzo de Tlaxcala

9.        “no es verdad que Cuauhtemoc fuera alcanzado fugitivo por el bergantín de García Holguín. Cortés se dice gran tlatoani de acuerdo con sus capitanes y sacerdotes, ofreció entregarse cuando en la ciudad la situación se hizo insostenible por el hambre, la sed y la enfermedad, a condición de que se respetara a la población de la ciudad; tampoco dice que él, de acuerdo con los suyos, aceptó con beneplácito la entrega, mediante pacto, y en los términos que pedía Cuauhtemoc. Al día siguiente, 13 de agosto –de1521 acompañado de tres guerreros, el héroe magnífico partió en una canoa pequeña de un solo remo, del barrio de Amaxac (N.E. de la ciudad), donde se encontraban reunidos los supervivientes. Iba a entregarse a la hora y lugar fijados, donde lo esperaba Cortés en traje de gala; pero el pacto no se cumplió de parte de los españoles. Cortés no menciona los horrores del pillaje que sufrió la población civil, hechos que constan apenas en Sahagún y en el Códice de 1528. pasa en silencio la escena del día siguiente (14 de agosto), en que Cortés exigió inútilmente que le devolvieran el oro que perdió en la huída de la Noche Triste y  las palabras cortantes de Cuauhtemoc; sólo logró inquirir el modo que se tenía de recoger los tributos, explicado por un tlatelolca y de distribuirles para los fines de la confederación. Cortés calla lo que siguió inmediatamente después de trasladarlos a Coyoacan; la orgía con que los españoles celebraron la victoria, en que en medio de la borrachera se repartieron muchas de las mujeres hechas prisioneras, todo esto tolerado por Fray Bartolomé de Olmedo, “ministro de Jesucristo”, quien después tuvo mucho que hacer, confesando a los culpables y absolviéndolos mediante rezos y procesiones, con lo cual quedaban listos para volver a empezar. Cortés calla también el tormento de fuego y aceite que enseguida aplico a Cuauhtemoc y a varios señores y sacerdotes sus compañeros, a fin que le entregaran el oro que él suponía guardaba oculto; algunos murieron ahorcados y otros quemados o aparreados (desgarrados por los perro) (Alva Iztlilzochitl).” (LXIV)   

10.   Disimula los crímenes y engaños que Alvarado cometió con los Señores de Tututepec (Oax.) a fin de apoderarse de su oro y de la provincia; y dice que el Señor principal de allí murió de su muerte, cuando en realidad falleció aperreado por Alvarado…” (LXVI).

Prision de Cuauhtemoc
imagen10.jpg
y su presentacion a Cortes

9.       CUARTA CARTA. “Toda la confusa explicación que da Cortés de los motivos que tuvo para hacer la conquista del Pánuco, contrariando la cédula real (sub. Abp) que designaba a Francisco de Garay para tal empresa; de sus tratos y manejos con éste y con su gente desde que legaran al Pánuco; de la suerte que corrió dicha gente, así la de mar como la tierra, hasta su total ruina (abp), que se consumó con la muerte de Francisco de Garay y de la mayoría de sus soldados; todo ilustra admirablemente LA FORMA EN CORTÉS SABÍA DESCRIBIR AL REY LAS COSAS, CADA VEZ QUE DESEABA OCULTAR SU VERDADERO PROCEDER. En este caso, trata de hacerse aparecer generoso con Francisco de Garay y como defensor de la causa de Su Majestad y del bien de la tierra; Cortés NO DICE que a sabiendas de la Cédula real, no sólo se adelanto a ganarle la conquista a su rival, sino que fingiéndole amistad lo hizo venir de Jamaica, le disperso a sus soldados por los pueblos de la provincia, sobornó a su gente de mar para apoderarse de los barcos y a quienes permanecieron fieles los cogió presos; de este modo Francisco de Garay quedó imposibilitado para defenderse. No es verdad que éste se trasladara a México porque quisiera, sino atraído por falsas promesas, y en realidad vino preso; no es verdad como dice Cortés, que los señores de los pueblos de Pánuco mataran de motu propio a los españoles de De Garay que habitaban en sus pueblos, porque cometían muchos abusos, sino que Cortés les dijo que los mataran; esa calumnia le sirvió para justificarse de haber mandado QUEMAR VIVOS EN UN CORRAL Y FRENTE A SUS HIJOS, A MÁS DE TRESCIENTOS DE AQUELLOS SEÑORES, a quienes Sandoval por orden de Cortés ATRAJO Y COGIO CON ENGAÑOS y no en guerra como dice cortés. No es por tanto cierto que ellos confesaran su delito; al contrario, a la hora en que los quemaba delante de sus deudos, señalaron a Cortés como responsable de aquellas muertes. NO ES VERDAD que del pesar que le causara la pérdida de los suyos muriera Francisco de Garay en México, después de una cena que tomó en casa de Cortés de haberle ENVENENADO. Sin embargo, lo enterró con honores y vistió luto por él.” (LXV).Es real o no real este “arte” engañar, de ocultar, de mentir, de traicionar y asesinaren el que Cortés era “consumado maestro” y ¿Dónde y desde cuándo había aprendido esas “mañas”?. Conviene aquí la imagen que de Cortés nos brinda otro investigador (J. Lafaye en “Los Conquistadores”, págs. 115-116): “Las Casas nos relata también que el gobernador tenía un loco (bufón) que le advirtió: “Mirad lo que hacéis, no hayamos de ir a montear a Cortés”, lo que divirtió mucho a Diego Velásquez… Sus parientes le dijeron, muy en serio esta vez: “que no se fiase de él”, que era mañoso y altivo, amador de honras…” Las Casas aplaude este retrato poco favorecedor, aunque agrega que si Cortés pudo aparejar en la noche seis navíos, fue con la complicidad de cinco capitanes de Diego Velásquez que había nombrado para mandar los otros navíos. Reconocemos aquí el arte de seducción y sujeción en el que Cortés era ya, al parecer, consumado maestro. Recordemos que había vivido quince años en Las Antillas, donde había tenido más de una ocasión de instruirse. Ya hemos señalado su empleo de finanzas cerca de Miguel de Pasamante, viejo servidor del rey Fernando. Ahora bien, está comprobado que, para escribir su libro “El Príncipe”, cinco años antes, en 1514, maquiavelo se inspiró especialmente en este príncipe de Aragón, llamado “el Católico”; de éste escribió el Florentino: “Un príncipe, aun reinante, pero que no conviene nombrar, predica siempre la paz y la buena fe. Pero si hubiese observado una y otra, habría perdido más de una vez su reputación y sus estados”. Así, creemos estar justificando el decir que Cortés -¡además de ser un extremado mañoso!- HABÍA BEBIDO EL MAQUIAVELO EN SU FUENTE MISMA, el hombre de confianza del príncipe. Apenas en al mar, cuida de completar sus prohibiciones por medio expeditos; después de haber reclutado al proveedor de la villa por medio de una cadena de oro (el regalo fue acompañado de amenazas, de acuerdo con los principios del Príncipe, se apoderó de un cargado de pan que, venido de Jamaica, debía aprovisionar a la provincia minera de Xagua (ya había requisado otro en plena mar). En el curso de una breve escala en trinidad… compró caballos y más víveres, que pagó con cédulas para el futuro; reforzó sus efectividades con restos de la expedición de Grijalva, se apoderó de unos indios y los embarcó también. Hizo una nueva escala en San Cristóbal… donde llegaron emisarios de Diego Velásquez, portadores de cartas de detención contra Cortés, pero éste escapo a las trampas y se comporto como gran señor, inspirando temor, cuando no ya respeto. Las Casas toma una conversación que tuvo con Cortés en Monzón, donde estaba la corte en 1542, estas palabras “Todo esto me dijo el mismo Cortés… riendo… y con estas formales palabras: “A la fe, anduve por allí como gentil corsario.” Dije yo, también riendo, pero entre mí: “Oigan vuestros oídos lo que dice vuestra boca…”. Para Las Casas, Cortés había robado los navíos del gobernador, el pan y la carne de los comerciantes, los hombres de Grijalva… Es, pues, un hombre FUERA DE LA LEY (el gobernador había lanzado una orden de arresto contra él…)”.

Arribo de la armada de Cortes
imagen1.jpg

9.      QUINTA CARTA. “Dice Cortés que en el camino (a las Hibueras, Honduras) quemó vivo a un mexicano a quien acusó de que en la desesperación del hombre había comido carne humana; pero Pedraza, primer Obispo de Trujillo, sin referirse a ningún mexicano, dice que dos españoles, cuyos nombres cita, le platicaron que en aquella ocasión ellos habían comido los sesos y carne de dos de sus compañeros muertos. A lo mejor el mexicano fue la “victima expiatoria” para escarnecimiento de los otros; Cortés, en cambio, llevaba en la retaguardia, como mal capitán (B.D.C) una piara de puercos para sustento personal y para el de sus parientes y allegados que le acompañaban.” (LXVI)

10.  “No es verdad, como Cortés afirma, que Cuauhtemoc haya sido ejecutado en la ciudad de Itzamkanac, ni que él y el rey de Tacuba fueran los unidos que allí perecieron a sus manos; murieron también el señor de Tezcoco y otros príncipes más. Después murieron otros señores mexicanos y michoacanos durante la expedición. Cortés calla el nombre del poblado en que mató a Cuauhtemoc y a sus compañeros, y cambia las circunstancias en que acaeció el crimen, del cual ya se trato en la primera parte, en que, al parecer, encubre la verdadera muerte de martirio que le dio. Cortés no dice que al partir de Itzamkanac se llevó de aquella ciudad, de grado o por engaño, a más de 600 hombres, entre quienes iban quizá principales y gente común, los cuales jamás volvieron a su tierra, como lo afirma Oviedo. Cortés dice que para castigar a uno de los señores de las provincias de Honduras, que no quería someterse, lo hizo aprehender con engaños, le formo proceso y lo sentencio a muerte, la cual se ejecuto; pero no dice que lo quemo vivo (parece que él tenía predilección por dar esta clase de tormento, previo a la muerte). En el curso de esta carta se refiere a dos frailes franciscanos que lo acompañaban, sin mencionar sus nombres: eran Fray Juan de Ayora y Fray Juan de Tecto, gran teólogo; habían venido a México en compañía de Fray Pedro de Gante; Fray Juan de Tecto había sido confesor del Emperador. Cortés dice que murieron ahogados cuando los mando de la Hibueras para México; Fray Pedro de Gante escribe al rey que murieron en las tormentas y trabajos del camino a las Hibueras; Fray Juan de Torquemada afirma que Fray Juan de Tecto murió de hambre, arrimado a un árbol, durante la expedición a las Hibueras, sin fijar el sitio ni el momento en que ocurrió aquello, cual fue el fin de su compañero. Hay que tener presente que estos dos frailes, amigos de Carlos V, habían presenciado la conducta de Cortés en aquel viaje y la muerte de Cuauhtemoc y compañeros. Datos de Motolinia, el Códice Ríos, la tradición de Ixcateopan y el P. Mariano Cuevas parecen comprobar que Cortés ordeno la muerte de Cuauhtemoc junto con la de los dos frailes. A Cortés le convenía impedir que Fray Juan de Tecto informara a Carlos V de la clase de muerte que dio a Cuauhtemoc. El P. Mariano Cuevas en su “Historia de la Iglesia en México”, sólo dice que uno de estos frailes protesto enérgicamente ante Cortés por la “barbara muerte” que le dio al joven Señor. Y debe tenerse presente que ni en ese tiempo ni en ningún otro, ahorcar o decapitar son formas “barbaras” de matar. Y le convino también a Cortés, matar a Fray Juan de Ayora que había presenciado todo.” 8LXVII)

11.  “Manifiesta Cortés a Carlos V su agradecimiento por haber mandado a Luís Ponce de León a tomarle residencia; dice que fue tan presto el viaje de dicho Ponce de León que no hubo tiempo de salir a recibirlo y agasajarlo, pues sólo se detuvo una noche en un pueblo (Iztapalapan), dos leguas antes de llegar a la ciudad; dice que llegado a la ciudad, a los cuantos días murieron Ponce de León y más de treinta que venían en la armada con él, “porque ha aparecido casi pestilencia la que trajeron consigo…”. En cambio, varios testimonios afirman que Cortés lo envenenó, en la cena que le mandó servir en Iztapalapan, y el Dr. Cristóbal Ojeda certifica como médico que examino a Luís Ponce de León, que este murió envenenado, y que en su primera declaración confesó otra cosa, lo dijo “por temor o miedo de quien entonces, si dijera la verdad, que es lo que ágora aquí digo, me destruyera o afrentara o mandara matar, pues era parte para lo hacer…” (se refiere a Cortés)” (LXVIII)

La matanza de Cholula
lamatanzadecholula.jpg
Lienzo de Tlaxcala

9.      “Hay otro grupo de características en los relatos de las Cartas de Cortes, dignas de estudio; son aquellas que, aún sin quererlo, toda persona las revela en sus obras, en forma mas o menos explícita…Cortés exhibe sin quererlo y a pesar suyo, LA INSASIABLE CODICIA que animaba a él y a sus compañeros; aparte de otras cosas, se ve en las cartas que su obsesión era pedir o exigir oro, en cualquier ocasión que se le presentaba.” (Aquí conviene reproducir la imagen que les causaron los españoles a los mexica, esta actitud humana frente al oro nunca antes vista por ellos: “estaban deleitándose. Como si fueran monos levantaban el oro, como que se sentaban en ademán de gusto, como que se renovaba y se iluminaba el corazón. Como que cierto es que anhelan con gran sed. Se les ensancha el cuerpo por eso, tienen hambre furiosa de eso. Como unos puercos hambrientos ansían el oro” –En “Las Venas Abiertas de América Latina”, pág. 27, que Galeano sacó a su vez de un texto náhuatl del Códice Florentino- Cabe también aclarar que si aquí los mexica portaban brazaletes, bezoteras, aretes, collares, etc. No lo hacían de ninguna manera al estilo occidental, como lujo, sino como distintivo que hablaban de sus hazañas en la guerra, la ciencia, la filosofía, el arte, etc. De ahí su extrañeza ante esos extranjeros que le adjudicaban tanto valor a los metales y piedras preciosas pos sí mismos y no por el significado o simbolismo social que en el Anáhuac le asignaban. Y mayor era su incredulidad por la actitud de los españoles frente al oro, pues aquí no se le daba importancia. Valía más el cacao, en tanto que alimento. Por eso se le escogió como moneda. En cuanto a piedras preciosas, la de mayor valor social, la más estimada era el JADE. Sólo los que durante su vida hubiese acumulado las más trascendentales hazañas, tenían derecho a usarlo o portarlo, nadie más so pena de muerte –Ver Chimalphain, Romerovargas, J. Soustelle, etc.- Nota de abp).

 

“Exhibe sin quererlo –Cortés- y a pesar suyo, sus armas favoritas que fueron la traición, el engaño y la sorpresa, armas que usó con propios y extraños, amigos y enemigos, en persecución de sus fines.”

“Al mismo tiempo que sus fines inmediatos, descubre sin quererlo y a pesar suyo, su hipocresía y su falta de escrúpulos, como cuando para justificarse, usa de sus prédicas religiosas o sus peculiares razonamientos dirigidos a sus futuras victimas.”

“Descubre sin quererlo, EL AMBIENTE MORAL QUE REINABA EN ESPAÑA y en sus primeras colonias, cuando por pare se queja de los vicios del alto clero español, o de los abusos que contra los indígenas se cometían en Cuba y en las otras islas por las mismas autoridades, o cuando escribió a su rey lo hecho por él, seguro de que lo relatado no significará demérito en el ánimo real, antes mérito de su persona, por su “habilidad política.”

“Con el rey de España usó éste u otro equivalente: “vi que este lugar era bueno para extender el dominio de Vuestra Majestad”, o 2las riquezas de Vuestra Majestad”, refiriéndose a lo que pertenecía a los conquistadores, inclusive su libertad y su patria; es decir, DESCONOCIA DE ANTEMANO, y así lo confesaba a Carlos V, TODOS LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS A QUIENES ATACABA, que es lo mismo que piensa el salteador, sea de caminos, de ciudades o de  naciones.”

“Había que acallar las criticas del mundo; por eso se notará en las Cartas de Relación el uso abundante de una palabrería especial para designar hechos de la conquista: castigar al rebelde, “hacer la guerra justa”, llevar la fe de Jesucristo, levantar la cruz, todo eso significaba llevar la guerra de conquista; el argumento era salvar almas, servir a dios y a Su Majestad. Por eso Cortés tanto se empeño en llamar en sus cartas, rebeldes a quienes defendían su derecho, arguyendo que “Motecuhzoma, y en su caso el señor de cada lugar, le habían cedido el señorío y él lo había recibido en nombre de Su Majestad.”

 

Nuevamente resulta interesante recurrir aquí Eduardo Galeano: “NO FALTABAN LAS JUSTIFICACIONES IDEOLOGICAS”. La sangría del Nuevo Mundo se convertía en un acto de caridad o de rezón de fe. Junto con la culpa nació todo un sistema de COARTADASPARA LAS CONCIENCIAS CULPABLES. Se transformaba a los indios en bestias de carga, porque resistían un peso mayor que el que soporta el débil lomo de la llama, y de paso se comprobaba que, en efecto, los indios eran bestias de carga. Un virrey de México consideraba que no había mejor remedio que el trabajo en las minas PARA CURAR LA “MALDAD NATURAL” DE LOS INDIGENAS. Juan Ginés de Sepúlveda, el humanista, sostenía que los indios merecían el trato que recibían porque sus pecados e idolatrías constituían UNA DEFENSA CONTRA DIOS. El conde de Bufón afirmaba que no se registraba en los indios, animales frígidos y débiles, “ninguna actividad del alma”. El abate de Paw inventaba una América donde los INDIOS DEGENERADOS alternaban con perros que no sabían ladrar, vacas incomestibles y camellos impotentes. La América de Voltaire, habitada por indios perezosos y entupidos, tenía cerdos con el ombligo a la espalda y leones calvos y cobardes. Bacon, De Maestre, Montesquieu, Hume y Bodin SE NEGARON A RECONOCER COMO SEMEJANTES A LOS “HOMBRES DEGRADADOS” DEL NUEVO MUNDO. Hegel hablo –e igual su alumno Carlos Marx; nota abp- DE LA IMPOTENCIA FISICA Y ESPIRITUAL DE AMÉRICA y dijo que los indígenas habían perecido al soplo de Europa.

En el siglo XVII, el padre Gregorio García sostenía que los indios eran de ascendencia judía, porque al igual que los judíos “son perezosos, no creen en los milagros de Jesucristo Y NO ESTÁN AGRADECIDOS A LOS ESPAÑOLES POR EL BIEN QUE LES HAN HECHO”. Al menos no negaba este sacerdote que los indios descendieran de Adán y Eva; eran numerosos los teólogos y pensadores que no habían quedado convencidos por la Bula del Papa Paulo III, emitida en 1537 que había declarado a los indios “verdaderos hombres”. El padre Bartolomé de Las Casas agitaba la corte española con sus denuncias contra la crueldad de los conquistadores de América: en 1557, un miembro del real consejo le respondió que los indios ESTABAN DEMASIADO BAJOS EN LA ESCALA DE LA HUMANIDAD PARA SER CAPACES DE RECIBIR LA FE. Las Casas dedico su fervorosa vida a la defensa de los indios frente a los desmanes de los mineros y encomenderos. Decía que los indios PREFERIAN IR AL INFIERNO PARA NO ENCONTRARSE CON LOS CRISTIANOS –en el cielo-.” (Las Venas… Págs., 63-64).

“La serie de puntos que se acaba de indicar –continuamos con Doña Eulalia-, contenidos en las Cartas de relación, manifiestan con más exactitud que cualquiera otra cosa, EL ESTADO MENTAL AMBIENTE, en la corte de Carlos V –y en Europa; abp-, en la época de la conquista; es como si el leerlos, uno estuviera oyendo hablar a aquellas gentes, percatándose de sus pensamientos; sintiendo sus deseos, que eran los mismos que animaban a los que venían  a América, y sorprendiendo todas las triquiñuelas de sus mentes de leguleyo de mala ley que encajaban perfectamente en la sociedad de que formaban parte; por eso es por lo que en este sentido, las Cartas de Cortés son el más formidable TESTIMONIO DE VERDAD DE LA PERSONALIDAD PSICOLÓGICA DE SU AUTOR VISTA EN TODOS SUS ASPECTOS, Y DE LA SOCIEDAD A LA QUE PERTENECÍA, pues con frecuencia se repite que era hijo de su época, y en nada extraño a los que la componían, para quienes era bueno todo lo que significara provecho propio, traducido en oro y poderío sin importar que proviniera del despojo del dominio ajeno” (y del genocidio continental; abp)” (ídem, pág. LXX).

El Sacrificio
imagen12.jpg
El Fisgon

LAS CAUSAS

 

“¿A que obedecía. Este complejo de ambiciones y características resumidas en el ansia de poseer mujeres, riquezas y autoridad, que son formas de poder?. Puede ocurrirse pensar que obedecía a un acto de superación de UN COMPLEJO DE INFERIORIDAD debido a SU ASPECTO FISICO; es decir, toda su conducta obedecía a reacciones psicológicas, que tenían por base su CONSTITUCIÓN CORPORAL, ligada a funciones biológicas. Para acelerar tal punto, nada mejor que recurrir a los estudios de Psicología médica, cuyas conclusiones sobre las correlaciones psicosomáticas me fueron proporcionadas a petición mía, por el Dr. Alfonso Quiroz Cuarón a quien proporcioné todo el material informativo histórico de que se puede disponer, referente al físico y a la conducta de Cortés. Dicen así:

Las relaciones entre las Particularidades anatómicas y funcionales del cuerpo por una parte, y las características mentales y la conducta por la otra, ya no se discuten; son un realidad la clínica y la patología demuestran cada día en los estudios, de medicina psicosomática.

Cortés, por el estudio de sus huesos, se sabe que fué de estatura baja, hipomicrosoma de acuerdo con la clasificación de Zoia; de cráneo excepcionalmente pequeño y con otras deformaciones óseas de origen congénito –sífilis-. Es bien sabido que algunos defectos corporales influyen en muchas de las conductas humanas.

La constitución somática, además de los factores hereditarios y congénitos, está determinada por la .acción morfogenética del sistema incretor o de las glándulas de secreción interna.; y por el estudio de los restos óseos de Cortés, puede afirmarse  que su constitución fue ANORMAL  por corresponder a una naturaleza displástica de tipo enanica o mejor dicho, hipoplástica.

Desde el punto de vista endocrino y tomado en cuenta los antecedentes ya proporcionados sobre la conducta de Cortés, dos glándulas son les que se destacan como importantes en determinar su conducta: el tiroides y las gónadas ambas funcionado normalmente pero dentro de un tono elevado, HIPERFUNCIONAL.; por ello, muy rápido en sus reacciones y muy activo en las relaciones sexuales. El carácter de estas personas suele ser enérgico, atrevido y violento. El Dr. Gregorio Marañon en su obra “Nuevos Problemas Clínicos de las secreciones internas” –que en el caso tiene relación por ocuparnos de un trastorno hipoplásico del sistema óseo-, escribe: En algunos acondroplásicos es evidente la existencia de un HIPERGENITALISMO que, a su vez, puede influir sobre el estado psíquico como antes hemos indicado. Es de notar esta hipergenitalidad, el chocar con la situación de inferioridad ante el amor que la deformidad determina en el acondroplásico y, además, con la plena conciencia de ella inherente a su normalidad psíquica, es una de las más graves fuentes de la PSICOLOGIA RESENTIDA”.

Continuando –prosigue Doña Eulalia- la caracterización del sujeto y de acuerdo con la clasificación de Kretschmer correspondería a la CICLOTOMIA que, como se sabe, es la oscilación entre la alegría y la tristeza; pero en los que su humor habitual tiende a ponerlos a ponerlos en contacto con el mundo exterior, generalmente sociables, desbordantes de actividad, realistas y optimistas, sus cóleras son bruscas y en la vida práctica son negociantes brillantes e inteligentes, son organizadores audaces y gustan de hacer las cosas en grande.

De acuerdo con otras clasificaciones, Cortés correspondería en la de Bidet al tipo objetivo, en la de Yung, al extrovertido; en la de Pende al taquipsíquico; en la Freíd al erótico y en la de Apffelbach, el sádico extrovertido. En resumen, Cortés sería un tipo ciclotímico, objetivo, extrovertido, taquipsíquico, erótico y sádico. Estas clasificaciones son esencialmente biológicas y para completar nuestro esquema creemos conveniente terminar con una que sea biosocial y la que encontramos más adecuada a nuestro objeto es la de A. Lazurski en su obra “Clasificación de las Individualidades”, en los capítulos dedicados a “El nivel medio”, “los deformados” y “Los que llagan”; entre estos últimos están LOS HIPOCRITAS en que el esquema general de su conducta es el siguiente: una persona que por dotes de la naturaleza no es tonta y es enérgica y activa, pero que desde su infancia crece en un medio en que se le humilla o no se le toma en cuenta en la proporción en que él cree merecerlo, sentimientos que engendran el deseo apasionado de abrirse paso en el mundo por todos los medios aunque sea por todos los medios aunque sea por el camino del engaño o del robo. EL RESENTIMIETO es el motor poderoso (sub. Abp) que impulsa a atropellar a los demas de la manera que él fue y se sintió atropellado.

El deseo de abrirse paso A TODA COSTA obliga estos sujetos a concentrar todo interés y actividad mental en este sentido y como todos los caminos rectos no son fáciles, toman los tortuosos, desarrollándose así en ellos una rara habilidad para la astucia. Lazurski escribe: “La necesidad constante de defender los propios intereses preocupándose del mejoramiento de situación difícil y humillante en que se encuentran, transforma poco a poco a esas personas en egoístas extremos, ávidos y envidiosos que lo ven todo desde el punto de vista de sus ventajas. Si este egoísmo es de una parte un estimulo substancial para su voluntad, obligándoles a perseguir tenaz y obstinadamente la consecución del fin que se han asignado (carrera, dinero, etc.) de otra parte los hace extremadamente duros y despiadados en sus relaciones con los demas. Mientras se halla en la situación de subordinado, mientras depende de los demas es adulador y servil, se arrastra ante los superiores procurando complacerlos por todos los medios dios y conquistar su buena gracia; pero tan pronto consigue llegar a obtener PODER E INFLUENCIA,  se vuelve inmediatamente jactancioso y exigente, empieza a hallar placer en humillar a los demas, de la misma manera que antes le humillaban a él”.

El amor propio excesivo -continua Doña Eulalia-  les hace ser malos y vengativos; no olvidan una ofensa tena. y procuran no dejarla sin venganza.. Pero la costumbre del disimulo constante y la prudencia que en ocasiones llega a cobardía, les obliga a no manifestar arbitrariamente su amistad.

El mismo autor continua su descripción así: “Por lo que se refiere, a la fisonomía moral, hay que decir que, aunque, por su hipocresía consideran a menudo necesario cubrirse con palabras y principios elevados, los fines principales de su vida, que guían toda su actividad e todos sus actos, son el deseo de ganar dinero, el afán de hacer carrera o los placeres sensitivos. Unas veces predomina lo uno, otras lo otro; pero en todo caso estos fines puramente egoístas le son tan preciados que para conseguirlos, no desdeñan ningún medio y están dispuestos a sacrificar todos los principios e ideales en el primer momento.

El amor propio excesivo -continua Doña Eulalia-  les hace ser malos y vengativos; no olvidan una ofensa tena. y procuran no dejarla sin venganza.. Pero la costumbre del disimulo constante y la prudencia que en ocasiones llega a cobardía, les obliga a no manifestar arbitrariamente su amistad.

El mismo autor continua su descripción así: “Por lo que se refiere, a la fisonomía moral, hay que decir que, aunque, por su hipocresía consideran a menudo necesario cubrirse con palabras y principios elevados, los fines principales de su vida, que guían toda su actividad e todos sus actos, son el deseo de ganar dinero, el afán de hacer carrera o los placeres sensitivos. Unas veces predomina lo uno, otras lo otro; pero en todo caso estos fines puramente egoístas le son tan preciados que para conseguirlos, no desdeñan ningún medio y están dispuestos a sacrificar todos los principios e ideales en el primer momento.

Dos variedades de hipócritas “que llegan”, describe al autor. Los razonables, hipócritas y los afectivo-hipócritas. Estos últimos son los que nos interesan para comprender a Cortés: son habladores y comunicativos, lo que se exterioriza en su mímica y gestos, en las conversaciones y en los actos. Esta actitud comunicativa no es por simpatía amistosa por los demas, sino por el deseo de distraerse y para obtener ventajas de los otros. Siempre son astutos y muy falsos, lo que justifica que de ellos se diga que “se les ha dado la lengua pare disimular sus pensamientos”. Distraen la atención con la abundancia de lo inuti1 e igual son en sus actos; son más impulsivos que razonables, no les preocupa su reputación e incluso les agrada pasar por juerguistas, depravados y bromistas qué divierten a la gente. La gula, embriaguez y depravación son impulsos instintivos más fuertes que el control de la voluntad o de la razón y pueden alcanzar proporciones muy considerables. 

Entre la psicología del tipo ciclotímico, objetivo, extrovertido, taquipsíquico, erótico y sádico y la conducta psico-social del que llega por el camino da la hipocresía, falsedad y disimulo, por resentimiento intenta no hay ninguna incongruencia, sino al contrario, conducen a la cabal comprensión de como la envidia, la astucia, el egoísmo y la avidez llevaron a Cortés al engaño, a la gula y a la depravación; a ser duro, cruel, despiadado y vengativo.

Dos fenómenos psicológicos pueden observarse en Cortés, sufridos después de la muerte de Cuauhtemoc: miedo y superstición. Dice Bernal Díaz que, a la jornada siguiente después del martirio del héroe, Cortés andaba pensativo… no conciliaba el sueño en la noche y salido a pasear por las plataformas de un teocalli cayó de lo alto y se hirió la cabeza,… y todo se lo pasaba y sufría… En 1526, ya en Puerto Trujillo (“Las Hibueras”), Cortés en cuanto supo las disensiones de los oficiales reales en México y que el grupo de los anticortesianos estaba en el poder, fue invadido de un miedo casi incompresible: se encerró a llorar tres días; urgido de sus compañeros, se embarcó rumbo a Nueva España hasta tres veces, y tres veces se volvió atemorizado, a organizar novenas y otros rezos para implorar el auxilio divino. Llegado a Veracruz, escribió a México una carta en que se reconoce al hombre derrotado. Su estrella había cambiado. Declinaba.” (ibid. Pág. CXI)   

Atentado al Arbol de la Noche Triste
imagen13.jpg
por un grupo de pandilleros